MACHISMO TAMBIEN ESTÁ EN LOS VIDEOJUEGOS
En el mundo de los videojuegos, no todas las experiences son iguales. Para muchas jugadoras, el simple hecho de entrar a una partida implica enfrentarse a prejuicios que no tienen relación con el juego en sí.
La principal causa de esta diferencia no está en los videojuegos, sino en la cultura que se ha formado alrededor de ellos. Durante años se normalizó la idea de que el gaming era un espacio masculino, lo que generó comportamientos de exclusión, burla o duda constante hacia las mujeres.
Esto provoca que muchas jugadoras sientan la necesidad de demostrar constantemente su habilidad, o incluso de evitar hablar para no ser juzgadas.
El problema no es el juego, sino cómo ciertas comunidades lo han convertido en un espacio poco seguro para quienes no encajan en ese estereotipo.
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